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PSICOLOGÍA IES EL ÁLAMO

DOC . 013 (2) No somos racistas ni xenófobos: somos clasistas...

  Aunque ardan las casas de los morenos en Bañolas y chamusquen sus mezquitas; aunque a los marroquíes los corran a gorrazos por las calles de Tarrasa, no somos racistas, ni mucho menos xenófobos. Todo depende de qué parte del mapa de España se mire. A Marbella acaban de llegar 500 moros en 8 aviones. Han tomado 200 habitaciones en hoteles de lujo, han alquilado 200 teléfonos móviles y se han quedado con la producción de todas las floristerías locales y con toda la capacidad de provisión de caviar y langosta. Y la gente, como aquí es mentira que seamos xenófobos ni racistas, ya ven: no le han metido fuego a la mezquita que hizo precisamente el jefe de esos inmigrantes temporales. Claro que un avión de séquito no es lo mismo que una patera. Si esos 500 moros que han llegado a Marbella lo hacen en patera en lugar de avión privado, a estas horas la Guardia Civil ya los habría metido en el cuartelillo para ponerlos de patitas en la frontera.

En cuanto a la xenofobia, es falsa. Las Baleares, que son ahora las verdaderas Islas Afortunadas por el Pacto de Progreso, están prácticamente tomadas por los alemanes. Hasta el punto de que el de Izquierda Unida que quiso tirar por la ventana el cuadro de los Reyes se llama Eberhad Grosse, que es nombre de candidato a la presidencia de Baviera más que de consejero balear. Y por muchos alemanes que haya en Baleares, nadie toma represalias contra ellos, porque no somos xenófobos. Los extranjeros nos encantan, sobre todo si dejan aquí 3 billones de pesetas en ingresos turísticos, o si han fichado por el Real Madrid o el Barsa y resuelven la Liga o la Copa.

Lo que en verdad ocurre es que no somos racistas, sino clasistas, ni somos xenófobos, sino que exigimos que los extranjeros nos dejen divisas turísticas, inversiones en la industria o goles en la portería contraria. O que en su condición de sudamericanos o filipinos resuelvan el problema del servicio doméstico. En Marbella hay una mezquita y nadie recoge firmas para que la cierren. Porque es una mezquita de moros ricos. A Marbella han llegado 500 moros de golpe y nadie quema sus casas. Porque sus casas son palacios que están en la Milla de Oro.

Alguien dijo que el dinero no tiene patria y se quedó corto. En España se demuestra que el dinero no tiene ni patria, ni raza, ni confesión religiosa. "El moro es el que viene en la patera o va en un coche de segunda mano camino del ferry de Algeciras. El que viene en un yate a Puerto Banús no es moro, es árabe." Por eso en Marbella no tienen racismo ni xenofobia contra los árabes. Porque, aunque moros, son ricos.

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